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-La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.-José Ortega y Gasset.

martes, 3 de marzo de 2015

HOMENAJE BENITO QUINQUELA MARTÍN

  HOMENAJE  BENITO QUINQUELA MARTÍN



BIOGRAFÍA

El 20 de Marzo de 1890 fue dejando en la Casa de Expósitos un niño que se suponía había nacido tres semanas antes, es por eso que el día de nacimiento de Benito ha sido consignado como el 1º de marzo. Fue bautizado con los nombres de Benito Juan y se le asignó el apellido Martín.  

Su primer nombre fue en razón de ser bautizado el día de San Benito Abad, el 21 de marzo. Casi ocho años después, el 16 de noviembre de 1897 es adoptado por el matrimonio formado por Manuel Chinchella y Justina Molina, quienes vivían en la Boca del Riachuelo, donde vivió toda su vida el maestro.  

Cursó tan solo los dos primeros grados de la primaria, y luego se dedicó a repartir el carbón que sus padres vendían a los vecinos del barrio.  

 Cuando cumplió 15 años su padre que descargaba carbón en el puerto, lo convocó a trabajar con él, pese a su físico poco adecuado para la tarea, pero su empeño y rapidez le hicieron ganar el apodo de "EL MOSQUITO".  


Al poco tiempo, cuando cuenta 17 años, se inscribió en una academia para cursar dibujo y pintura, con le maestro italiano Alfredo Lázzari, quien fue su único maestro. Completó su formación autodidacta a través de lecturas en la biblioteca del Sindicato de Caldereros, y allí descubrió el libro "El Arte" del escultor francés, Auguste Rodin, que lo llevó a dedicar su vida a la creación artística. 

Un tierno relato por   Carlos Contristano :

Las primeras sombras de la noche oscurecen la ciudad de Buenos Aires son las 8 de la noche de aquel 20 de Marzo de 1891. Es el tiempo de la inmigración y del gran desempleo. Una madre desolada llega llorando hasta la calle Expósitos 1466 que hoy es la Avenida Montes de Oca número 40 , una casa cuna improvisada en aquella época. En la rueda del Torno deposita una canasta con un niño de unos 20 días, su hijo. Toca la campanilla y con el corazón partido se aleja del lugar. En el riachuelo un rayo misterioso explota en el cielo atormentado, alumbrando antes del amanecer, los estibadores, barcos y canoas que reposan en silencio, marcando el destino de aquel niño que con el tiempo vería los colores del puerto con proporción áurica. 
  
Eran seis las hermanas de la caridad encargadas de cuidar a los pequeños. Ese año se abandonarían 1.076 bebes, 693 morirán. Tres niños son abandonados por día producto de la gran crisis económica que vive el país. Según un acta de los archivos del Hospital General de niños Dr. Pedro de Elizalde llevaba el numero 447. Fue bautizado el 21 de Marzo, día de San Benito, con el nombre de Benito Martín, que era el apellido que se le colocaba a los niños Espositos. En el orfanato a la edad de 7 años fue adoptado por Manuel CHINCHELLA, un genovés que había trabajado en Olavarría y que cargaba carbón. Su padre adoptivo estaba casado con Doña Justina Molina nacida en Entre Ríos, esta mujer era analfabeta pero fue quien le brindo todo su amor y cuido a Benito Chinchella Martín como su madre adoptiva. Cuando este niño cumplió 29 años cambio la grafía de su nombre por las confusiones y problemas que le generaba ya que a Chinchella le apodaban burlonamente “chinche”, además los genoveses lo pronunciaban Quinquela, por eso pasó a llamarse BENITO QUINQUELA MARTÍN. Su origen humilde le llevo a desempeñar los mas variados oficios, entre ellos carbonero y el de estibador de puerto que lo inspiro para plasmar e inmortalizar en la tela las imágenes del puerto de la boca y del riachuelo como el centro de su obra. Vivió con sus padres hasta que ellos fallecieron a los 78 y 84 años. Con sus primeras ventas les compró la casa y la carbonería donde trabajó de niño, y luego compró los mejores terrenos para construir una escuela para 1.000 niños, un lactario donde las amas de leche dieron alimento a los niños abandonados o pobres, una escuela de artes gráficas para que se especializaran los niños del barrio y un instituto odontológico modelo, que él no tuvo, por lo que siempre padeció una mala dentadura.También edifico un jardín de infantes. Nunca olvido todo el amor de sus padres y lo que recibió lo dio, porque sin duda el ser feliz es dar sin esperar recibir.
     
 -Cuando empecé a pintar barcos noté que lo hacía con fluidez y alegría, me había encontrado-, (Quinquela Martín). Si hubo un gran taller de pintura para Quinquela, ese taller fue el barrio de La Boca. Toda la intensa actividad de ese puerto, sus gentes, su puente y la vuelta de Rocha fueron retratados por la mano colorista de Quinquela. Así, el universo de los trabajadores, lo cotidiano, la vida de todos los días en el legendario barrio boquense fueron transformados en obra de arte. Muchos de los inmigrantes europeos que llegaron a la Argentina se instalaron en La Boca. El tango, los barcos, las casas de colores, son característicos de este pintoresco lugar que aún hoy conserva toda la magia de aquellos años.

Imaginate la calle de Caminito, por la que seguramente caminó Quinquela. Hoy podemos encontrar allí un montón de talleres de pintores y también a muchos artistas callejeros, bailando el tango o pintando alguna ventana boquense.

En Elevadores a pleno sol las fábricas humean en la lejanía, los hombres cruzan de barco en barco, mostrando así el trabajo diario que realizan, pero sin verse en ello signos de extremo esfuerzo o de cansancio. El mundo del trabajador es retratado dignamente. La pintura muestra rasgos del barrio de La Boca que son claves en su reconocimiento: edificios pintados de diferentes colores y el puente de hierro, todo bañado por un intenso sol de verano.

Quinquela no emprendió grandes viajes de estudio al exterior, ni encontró afuera modelos o paisajes para pintar, sino que halló en su universo más próximo todo lo necesario para hacer de algo sencillo un acto de creación.
Un buen día se me ocurrió convertir ese potrero en una calle alegre. Logré que fueran pintadas con colores todas las casas de material o de madera y zinc que lindan por sus fondos con ese estrecho caminito (...)Y el viejo potrero, fue una alegre y hermosa calle, con el nombre de la hermosa canción y en ella se instaló un verdadero Museo de Arte, en el que se pueden admirar las obras de afamados artistas, donadas por sus autores generosamente.
Benito Quinquela Martín


 " Museo Genaro Perez Cordoba, Argentina" .Aquí se pueden encontrar muchas obras de Benito...
Wikimedia Commons" alberga contenido multimedia sobre Benito Quinquela Martín".

Cita: Charlas con Beatriz
fuentes:
 WUIQUIPEDIA PARTES
VIDEO YOUTUBE- CAMINITO
FOTO DE CUADRO " CUANDO REGRESO DE LA PESCA", EXIBIDO EN UN MURAL DE LA CALLE CAMINITO












                                         





1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho el post, no conocía a este artista. Gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

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